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9 consejos para cuidar tu salud mental

Aprender a gestionar el estrés y la tristeza, ayudar a los demás, el apoyo social y pensar a corto plazo favorecen una correcta higiene emocional.

En las últimas dos décadas del siglo XX, la buena salud se asociaba exclusivamente con una silueta perfecta esculpida en el gimnasio. Eran los tiempos del culto al cuerpo, del fitness is my business y de los bronceados rápidos, artificiales y, como se demostró después, muy perjudiciales de las cabinas de rayos UVA. Pero con el inicio del nuevo milenio, la percepción social de la salud empezó a cambiar y se amplió a un concepto global que integra los planos físico, mental, emocional y espiritual.

En la actualidad, la gran mayoría de la sociedad es consciente de que la salud mental es un factor indispensable para alcanzar un completo estado de bienestar y que el cuerpo y la mente están estrechamente relacionados. Por eso, además de cuidar la dieta y practicar deporte, es necesario aprender a gestionar las emociones negativas. (Cinthya Molina, psicóloga de SHA Wellness Clinic)

Porque cuando estamos tristes, alicaídos, desanimados o nos falta energía, cualquier pequeño contratiempo se convierte en un obstáculo insalvable.

Tener una buena salud mental es muy importante porque permite enfrentarse al estrés normal de la vida, estar físicamente mejor, mantener buenas relaciones y trabajar productivamente.

Para conseguirlo, la experta nos da nueve claves:

  1. El primer paso para tener una buena salud mental es entender que las emociones negativas, como la tristeza, la incertidumbre, el miedo o la frustración, forman parte de la vida. Tenemos que aprender a aceptar que, en algún momento, vamos a enfrentarnos a estos sentimientos negativos. Ahora bien, si cuando esto sucede, mantenemos una actitud positiva, evitaremos que las emociones negativas se conviertan en un ancla que nos paraliza y no nos deja avanzar.
  2. Limita el consumo de información negativa. Pasarse todo el día leyendo bad news no es saludable mentalmente y vuelve a las personas más irritables y catastrofistas. Una cosa es estar informado y otra muy distinta, estar constantemente sobreexpuesto a noticias, rumores, conflictos y discusiones, lo que provoca ansiedad.
  3. Practica la gratitud. Estamos siempre buscando y ansiando lo que todavía no hemos alcanzado y eso está muy bien porque nos ayuda a avanzar. Pero tenemos que ser agradecidos con lo que tenemos, compartir tiempo con los seres cuidados y valorar las pequeñas cosas, como disfrutar de una buena comida entre risas y amigos, que normalmente pasan desapercibidas.
  4. Cuida la salud física. Como ya hemos dicho antes, cuerpo y mente están conectados. Por eso, hacer ejercicio moderado de manera regular, dormir lo suficiente y alimentarse de forma saludable van a hacer que tengamos un sistema equilibrado. Si el cuerpo funciona bien, la cabeza también. Y viceversa.
  5. Conecta con los demás. Los seres humanos somos seres sociales, de ahí que sea fundamental mantener unas relaciones estrechas con nuestros familiares y amigos. Conectarse con los demás es una herramienta muy eficaz para mantener una buena salud mental y el apoyo social es determinante para no padecer psicopatología mental.
  6. Ayuda a los demás. Ser altruista nos enriquece como individuos y hace que desarrollemos un significado y un propósito en la vida. Cuando lo hacemos, el organismo libera oxitocina, lo que nos genera placer y felicidad.
  7. Practica el mindfulness. Cualquier disciplina, como la meditación, el yoga o las técnicas de respiración pranayama, que favorezca la relajación y nos ayude a concentrarnos en el presente, es muy positiva para la salud mental.
  8. No intentes controlarlo todo. Céntrate en lo positivo y en aquello que puedas controlar y deja de hacer planes a largo plazo, algo que crea mucha frustración. Ser cortoplacista es muy sano mentalmente.
  9. No abuses de las redes sociales. Es muy llamativo que, aunque vivimos en un mundo completamente interconectado, la sociedad en general, pero sobre todo los jóvenes, están cada vez más aislados. Y es que el uso excesivo de las nuevas tecnologías puede causar aislamiento social.

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