El Museo Ruso Málaga

El Museo Ruso / Málaga


El Museo Estatal Ruso (El Museo Ruso Málaga), inaugurado en 1895 por decreto del último zar Nicolás II y situado en la ciudad de San Petersburgo, alberga la mayor colección de arte ruso del mundo. Impulsada por los zares desde el s. XVIII, la colección cuenta con más de 400.000 obras que ilustran cada uno de los periodos, tendencias y géneros del arte ruso. Iconos, retratos, paisajes, escenas de la vida cotidiana o grandes lienzos de temática histórica; pintura medieval, romántica o realista al modo europeo, obras de vanguardia o del realismo socialista; artes decorativas y aplicadas, vestimentas populares dan cuerpo entre todos no sólo a una impresionante colección de arte, sino al fiel retrato de una cultura nacional.

Pocos países tienen un museo de tal magnitud centrado exclusivamente en la producción nacional, y pocas ciudades del mundo pueden presumir de albergar sus colecciones. La primera sede en Europa Occidental del Museo Estatal Ruso se establece en Málaga como uno de los grandes hitos de la oferta cultural que otorga a la ciudad un lugar destacado en la escena artística internacional.

Cuatro son los palacios que conforman la sede de este gran museo. El Palacio Mijáilovski, el Palacio Stróganov, el Palacio de Mármol y el Castillo de San Miguel, son relevantes ejemplos del barroco y el neoclasicismo en San Petersburgo. Destacados jardines completan un conjunto que pone el acento en la conservación y puesta en uso del patrimonio heredado.

Para su sede en Málaga, continuando con este espíritu, se ha elegido el edificio Tabacalera, tal vez la mejor muestra malagueña del estilo regionalista. Erigido en la década de 1920 y rehabilitado recientemente como contenedor de usos culturales, acoge la “Colección del Museo Ruso de San Petersburgo/ Málaga” en una sede equipada para convertirse en un centro de referencia de la cultura rusa en Europa. Este espacio albergará una serie de muestras de larga duración, renovadas cada año, que recorrerán la compleja y fascinante historia del arte ruso y su relación cambiante con la cultura europea, además de ofrecer sucesivas y destacadas exposiciones temporales que completan el discurso expositivo.

La oferta no termina con las colecciones de arte. El centro dispone de un pequeño  auditorio, tres salas de proyección, talleres infantiles, sala de lectura con libros de referencia y una sede del Museo Virtual conectada con más de cien lugares del mundo. Estas instalaciones permiten ofrecer una programación mensual de conferencias, películas, lecturas literarias, música clásica y folklore que convierten esta sede malagueña en una ventana por la que asomarse al alma de Rusia.

“Las cuatro estaciones”

Invierno: Las cuatro estaciones proporcionan uno de sus temas fundamentales a la literatura, la música y la pintura rusas. La tormenta de nieve que ruge en la penetrante novela corta de Aleksandr Pushkin se percibe en los cuadros de Nikolái Sverchkov y Aleksandr Guerásimov, que se pueden ver en esta exposición. Por su parte, Alekséi Savrásov y Nikolái Dubovskói plasman la nieve cruel y ardiente, tal y como la describió Fiódor Dostoievski en su novela Humillados y ofendidos. El bosque cubierto por un manto de nieve aparece majestuoso en Invierno de Iván Shishkin.El Museo Ruso, MálagaPero el invierno en Rusia no es sólo sinónimo de frío. En los insólitos días de sol, la nieve emite destellos y se tornasola en diferentes colores, permitiendo a todos dar un hermoso paseo en trineo tirado por caballos o jugar con bolas de nieve, como hacen los personajes de Borís Kustódiev o Konstantín Yuón.

Primavera: La primavera es una época de esperanza. Para algunos pintores la primavera se asocia con una vida nueva. “Los árboles ya se habían despertado y sonreían afablemente, y por encima de ellos se iba, Dios sabe adónde, el cielo azul insondable, inabarcable”, escribió Chéjov. Los árboles, que poco a poco vuelven a la vida irguiéndose con sus troncos y ramas hacia el cielo, los ríos y los lagos que se deshielan y el olor de la tierra primaveral impregnan los paisajes de Alekséi Savrásov, Isaak Levitán, Ígor Grabar y otros pintores.El Museo Ruso, Málaga

Verano: El verano es la época del año comúnmente preferida, cuando por fin es posible calentarse al sol, bañarse y disfrutar de la variedad de colores que exhibe la naturaleza. Al verano está dedicado un sinfín de obras de artistas de diferentes épocas y estilos, que pintaron tanto los momentos alegres como los tristes, los días de trabajo y los de descanso.El Museo Ruso, MálagaOtoño: El otoño es el momento en que la naturaleza se sume en el letargo, se adormece. Pero la sabiduría de la madurez consiste también en no despojarse de su belleza. Los paisajes otoñales conmovían a Chéjov, a Turguénev y a muchos otros, que dejaron versos conmovedores sobre la época otoñal, auténtico “hechizo para la mirada” (Pushkin). Los artistas, escritores, poetas y músicos encontraron inspiración tanto en los caminos otoñales, sumidos en la espesa niebla (Arjip Kuindzhi), como en los árboles dorados que adornan los bosques (Isaak Levitán, Stanislav Zhukovski, Aristarj Lentúlov y otros).

http://www.coleccionmuseoruso.es


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