Educación
Historias de familias: la confianza que crece con los niños en Happy Dom
¿En qué momento los padres sienten que han encontrado ese lugar para su hijo? Un lugar donde el ambiente no solo es seguro, sino verdaderamente cálido; donde se respeta el ritmo de cada niño, se valora su lengua materna y su cultura, y al mismo tiempo se le acompaña con suavidad en su integración a un nuevo entorno. Para muchas familias, ese lugar ha sido Happy Dom: un centro donde el niño puede ser él mismo, donde los educadores se convierten en guías y el entorno se transforma en una fuente de inspiración y confianza. Estas familias hoy forman parte de la comunidad Happy Dom y comparten su experiencia personal — cómo ha cambiado la vida de sus hijos (y también la suya) desde que tomaron esta decisión.
Historia 1. “Una adaptación sin lágrimas… y con una sonrisa cada día”

Nuestro hijo pronto cumplirá cinco años, y Happy Dom se convirtió en su primera experiencia verdaderamente positiva en una escuela infantil. Antes habíamos hecho varios intentos, pero no funcionaban: uno o dos días, y ya no quería volver, lloraba o se enfermaba de inmediato. Cuando nos recomendaron Happy Dom, teníamos muchas dudas: cómo sería la adaptación, si lograría conectar con otros niños, cómo se ajustaría al nuevo ritmo y a la rutina. Para nuestra sorpresa, la adaptación fue suave, rápida y natural — sin estrés, sin lágrimas, a su propio ritmo. Los educadores lo acompañaron con sensibilidad en cada paso, crearon una sensación de seguridad, y muy pronto se sintió parte del grupo. Hoy es él quien se apresura para ir al cole, saluda a los profes con una sonrisa y se integra con facilidad en los juegos con otros niños.
Uno de los grandes puntos fuertes de Happy Dom, para nosotros, ha sido la variedad de actividades en las que participa con entusiasmo. Hace manualidades, música, ajedrez, modela, dibuja, experimenta con distintos materiales — y cada día trae a casa algo único. Para él no son simples tareas, sino una verdadera fuente de inspiración. Las propuestas son siempre originales, creativas y estimulantes; se nota que los docentes trabajan con profundidad y cariño.
También es muy importante para nosotros que en Happy Dom los niños aprendan dos idiomas con hablantes nativos — español e inglés. Nuestro hijo comparte con entusiasmo nuevas palabras, las usa de forma natural en casa, y vemos cómo poco a poco gana confianza al hablar. El entorno multilingüe no ha sido un reto, sino una aventura emocionante.
Queremos agradecer especialmente la alimentación. Para nuestra familia este tema es clave, porque no siempre es fácil que nuestro hijo coma bien. En Happy Dom la comida está cuidada al máximo: platos caseros, familiares para las familias rusohablantes, preparados con calidad y cariño. Para un niño que se está adaptando a otro país, y también para nosotros como padres, esto ha sido una gran fuente de tranquilidad.
También queremos destacar al equipo educativo: todos son amables, atentos, cercanos y muy profesionales. Saben encontrar el enfoque adecuado para cada niño, siempre escuchan y están dispuestos a ayudar. Valoramos mucho su disposición a dialogar y a resolver cualquier situación con respeto y sensibilidad.
Hoy vemos que nuestro hijo no solo pasa tiempo en el centro — crece, se desarrolla y se vuelve cada vez más independiente. Aprende a comunicarse, a negociar, a hacer amigos, a expresar sus emociones. Está seguro de sí mismo, curioso y genuinamente feliz.
Happy Dom se ha convertido en el lugar donde crece de forma armoniosa — con la mente, el corazón, la creatividad y los idiomas. Y estamos profundamente agradecidos por el acompañamiento tan cuidadoso y profesional que recibe cada día.
Historia 2. "La mejor decisión para toda la familia"

Mi hijo llegó a Happy Dom cuando tenía cinco años y medio. Antes había estado en otros colegios infantiles, pero había muchas cosas que no nos convencían. Buscaba un lugar donde lo rodearan su lengua materna, un ambiente familiar y un trato cálido — y fue en un grupo de Telegram donde me recomendaron Happy Dom. Después de nuestra primera visita, no tuvimos dudas: ¡nos gustó absolutamente todo! Me sorprendió sinceramente que en España existiera un centro infantil donde se hablara en ruso y se respetaran nuestras tradiciones. Desde el primer día, mi hijo comenzó a ir con alegría. En cambio, a los centros anteriores lo llevaba entre gritos y lágrimas.
Una de las cosas que más valoramos es la comida: sabrosa, casera, de calidad y muy parecida a la que están acostumbrados nuestros hijos. Para nosotros eso fue clave. Cada día las actividades son distintas, creativas y muy atractivas — mi hijo siempre llega a casa entusiasmado, contando todo lo que hicieron.
Nos encanta que los paseos no se limitan al patio del cole: salen al parque de eucaliptos o a la orilla del mar, lugares preciosos y, además, saludables.
Queremos dar un agradecimiento especial a todo el equipo pedagógico: son personas muy amables, atentas, sensibles y profesionales. Y, por supuesto, un enorme agradecimiento a Olga, por crear este espacio tan cálido, cuidado y con alma. Gracias a ella, nuestros hijos tienen un entorno verdaderamente seguro y enriquecedor. En mi opinión, es el mejor centro infantil de toda la costa.
Historia 3. “Aquí encontramos no solo un colegio, sino un segundo hogar”

Cuando llegamos por primera vez a Happy Dom, nuestro hijo tenía poco más de tres años. La experiencia anterior en una guardería pública no había sido fácil para toda la familia. Pero hoy, apenas un año después, vemos a un niño curioso, que entra feliz al grupo, baila, canta, desarrolla con seguridad su habla en ruso, español e inglés, se interesa por el mundo que lo rodea — y todo eso lo hace con alegría.
Nos sentimos profundamente identificados con el enfoque del centro: respeto por las características individuales del niño, adaptación progresiva, atención a cada detalle, desde su estado emocional hasta la motricidad fina. Aquí, nuestro hijo no tiene que adaptarse a la dinámica del grupo o al estilo del docente. Al contrario: son el entorno y los educadores quienes se adaptan con flexibilidad a su ritmo, sus necesidades y su mundo interior. Todo esto crea una atmósfera de confianza, seguridad y verdadero confort — como un segundo hogar.
Siempre estamos al tanto de la programación, que incluye actividades variadas: ajedrez, dibujo, talleres prácticos, música, ritmo, desarrollo del lenguaje, entre otras.
Cada día hay paseos por los rincones más privilegiados de Albir, comidas caseras recién preparadas, una siesta tranquila e informes diarios con fotos y vídeos que nos mantienen conectados con lo que vive nuestro hijo.
Con gratitud y admiración, observamos cómo Happy Dom acompaña a nuestro hijo no solo a crecer con inteligencia, sino también con alma.
Es una experiencia que, sin duda, quedará con nosotros para toda la vida.

"Somos un centro infantil multilingüe donde el aprendizaje se construye desde la confianza, la calma y el respeto por el mundo interior del niño. Los niños aprenden inglés y español en pequeños grupos, de forma viva y natural. Nunca prohibimos el uso de la lengua materna: al contrario, les ayuda a integrarse en el nuevo proceso lingüístico de manera más suave y rápida.
Nuestro equipo está formado por profesionales y terapeutas que hablan ucraniano, ruso, español e inglés, con experiencia en el trabajo con niños dentro del espectro autista. Esto nos permite adaptar el acompañamiento educativo a las necesidades lingüísticas y emocionales de cada niño.
No trabajamos desde la prisa ni buscamos resultados aparentes. Creamos condiciones en las que el aprendizaje ocurre de forma estable, consciente y sin estrés."
— Olga Duke, directora de Happy Dom
Sigue los proyectos y publicaciones de Olga Duke en Instagram: @dukeolgaoleksandrivna








