¿Invertir en bitcoins?

¿Hasta qué punto podíamos considerar seria la fiebre desatada en torno al bitcoin y el meteórico crecimiento de su valor?

Dar una respuesta a esa pregunta requiere de por sí muchísima precaución, y más si además de no ser un experto en economía o en la evolución de los mercados financieros, tienes claro que estás hablando ante una audiencia selecta que no solo busca con fruición bolsas de rentabilidad para su dinero, sino que, además, podría llegar a influenciar de manera sensible el valor del bitcoin si decidiesen de manera coordinada movilizar parte de su dinero en ese sentido.

Así que, tras expresar claramente esas preocupaciones, puedo comentar básicamente dos cuestiones: la primera, muy clara y refrendada por el informe de 2013 del Federal Reserve Bank of Chicago, que el bitcoin está basado posiblemente en la solución técnica más elegante que hemos podido conocer hasta hoy para el problema de la creación de dinero y la duplicidad de las transacciones, y que, sin duda, está aquí para quedarse. El concepto de las criptomonedas es sólido, al igual que su base transaccional, el blockchain, están aquí para quedarse, y veremos indudablemente un crecimiento asociado a ellas, que afectará tanto a la popularidad y adopción del bitcoin, como a la de otras variedades que propongan soluciones a la cuestión del anonimato. Para entender las razones de la popularidad de las soluciones basadas en blockchain, recomiendo el libro de Don y Alex Tapscott, La revolución blockchain, cuya edición española tuve la oportunidad de prologar.

La segunda, que, por su propia configuración, el bitcoin no será un valor seguro hasta que haya pasado un cierto tiempo que permita estabilizar su valor. En este momento, y ayudado por las noticias de inversiones con rentabilidades fastuosas completamente fuera del alcance de otros instrumentos dentro de la legalidad, el bitcoin es mucho más un valor especulativo que una moneda como tal, y con ese nivel de prudencia debe ser considerado por aquellos que se planteen usarlo como una cosa u otra. Hoy, no hay ninguna comparación posible en términos de volatilidad entre invertir en una moneda determinada y hacerlo en bitcoins, lo que sitúa al bitcoin lejos del ámbito de la inversión en divisas y lo sitúa mucho más en el de la inversión puramente especulativa, además de añadir el riesgo derivado de su curva de adopción. Asimismo, tenemos que tomar en este tema todas las precauciones asociadas a entornos de desarrollo relativamente reciente para evitar riesgos derivados de la delincuencia sofisticada, como páginas falsas en esquemas de tipo phishing o similares que clonen propuestas de inversión.

¿Alguna opinión? ¿Qué habríais contestado ante una pregunta como esa en un foro?

Enrique Dans. Profesor. IE Business School

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