Malick Sidibé, Mali Twist

20 de octubre de 2017 – 25 de febrero de 2018

261, boulevard Raspail, 75014 París

En 1995, la Fondation Cartier pour l’art contemporain presentó la primera exposición individual, fuera del continente africano, del fotógrafo maliense Malick Sidibé. Un año después del fallecimiento del artista, que tuvo lugar el 14 de abril de 2016, la Fondation Cartier le rinde homenaje con Mali Twist*: una extensa exposición retrospectiva, acompañada de un catálogo, concebida y comisariada por André Magnin en colaboración con Brigitte Ollier. Junto con obras icónicas, la exposición presenta por primera vez una amplia colección de fotografías vintage y de retratos de una belleza intemporal procedentes de los archivos del artista. Esta extraordinaria colección de  instantáneas en blanco y negro nos invita a sumergirnos de lleno en la vida del que fue popularmente conocido como «el ojo de Bamako». Las fotografías revelan el modo en que Malick Sidibé supo captar, desde principios de la década de 1960, la vitalidad de la juventud de Bamako e imponer su estilo único y singular, hoy reconocido en el mundo entero.

“Veladas Nómadas”

Mientras dure la exposición, las “Veladas Nómadas” invitarán a artistas, músicos y pensadores malienses a dialogar con la obra de Malick Sidibé. Conciertos, bailes populares, marionetas tradicionales, un estudio fotográfico ambulante y encuentros en torno a la música y la danza puntuarán la exposición en la forma de múltiples proyectos y voces que serán un reflejo de la felicidad que las fotografías de Malick Sidibé inspiran.

Malick Sidibé nació en 1935 en el seno de una familia de etnia peul en Soloba, un pueblo al sur de Bamako, cerca de la frontera con Guinea. Su talento como dibujante le permitió cursar estudios en la escuela de artesanos sudaneses de la capital maliense, donde se graduó en 1955. Dio sus primeros pasos en fotografía de la mano de Gérard Guillat, conocido como Gégé la Pellicule [Gegé carrete], y en 1962 abrió el Studio Malick, en el céntrico barrio de Bagadadji, en Bamako. Sus retratos reflejan la complicidad que establecía de forma natural con sus clientes. Malick Sidibé también participó activamente en la vida cultural y social de Bamako, en auge desde la independencia del país en 1960, convirtiéndose así en una figura clave y muy querida por los jóvenes. No tardó en ser el fotógrafo más solicitado para cubrir guateques y fiestas nocturnas, donde chicos y chicas se familiarizaban con los últimos bailes de Europa y de Cuba y vestían al estilo occidental, compitiendo entre sí para ver quién era más chic. Los viernes y sábados, estas veladas se prolongaban hasta el amanecer y se trasladaban a las orillas del río Níger. Malick Sidibé regresaba de estos reportajes sobre la vida cotidiana cargado de instantáneas repletas de música, autenticidad y alegrías compartidas, convirtiéndolas en valiosos testimonios de
un tiempo lleno de esperanza.

A través de más de doscientas cincuenta fotografías, muchas de ellas inéditas, Mali Twist rememora el extraordinario viaje de Malick Sidibé. Gran parte de la exposición está consagrada a las veladas de Bamako, que forjaron su reputación como «reportero de lajuventud». En sus imágenes, las parejas de baile entrelazan sus cuerpos y compiten entre sí para superar a las demás en elegancia, mientras chicos y chicas posan o mueven las caderas al ritmo de twist, de rock ‘n’ roll y de música afrocubana. A ello debe sumarse las carpetas que Malick Sidibé diseñó para vender las instantáneas a los clientes después de las veladas. Entre sus fotografías vintage figuran algunas que han llegado a ser legendarias, como Nuit de Noël 1963 [Nochebuena 1963], Fans de James Brown o Je suis fou des disques! [!Loco por los discos!].

La muestra también hace hincapié en la amplia diversidad de retratos que Malick Sidibé realizó en su estudio. Jóvenes vestidos a la última moda, un trío sobre una motocicleta, niños ataviados con disfraces de carnaval, damas elegantes y refinadas, adolescentes radiantes de felicidad. Los retratos que integran esta retrospectiva recogen todos los estratos de la sociedad de Bamako. Malick Sidibé, al situar a sus modelos sobre un fondo neutro o una sencilla cortina, al captar sus rostros en un primer plano, desde un ángulo bajo, o desde atrás, compone para cada uno de ellos un equivalente en papel, genuino y espontáneo. Una treintena de estos retratos, seleccionados de entre las decenas de miles de negativos que integran los archivos del artista, se mostrarán por primera vez en esta muestra.

Muchas de las reproducciones vintage presentadas en la exposición también son inéditas y fueron reveladas por el propio Malick Sidibé en la década de 1960. Constituyen la colección más extensa de fotografías vintage jamás reunidas para una muestra del artista, e ilustran la riqueza de su obra, su estilo intuitivo y su generosidad. Por último, la exposición también incluye una de las series más emblemáticas de Malick Sidibé: una salida hasta las orillas del río Níger, donde a los jóvenes les gustaba reunirse los domingos para organizar un pícnic, escuchar música y bañarse en compañía de Malick Sidibé, fiel testigo de sus momentos de ocio y diversión.

El arte africano contemporáneo y la Fondation Cartier Desde su creación en 1984 en Jouy-en-Josas, la Fondation Cartier pour l’art contemporain ha asumido el compromiso de dar apoyo y divulgar la obra de artistas y fotógrafos africanos, contribuyendo de este modo a su reconocimiento a escala internacional. Desde los fotógrafos malienses Seydou Keïta y Malick Sidibé —a los que la Fondation Cartier presentó por primera vez fuera de África—, hasta el escultor congoleño Bodys Isek Kingelez, pasando por el pintor Chéri Samba, afincado en Kinshasa, y el fotógrafo nigeriano J. D. ‘Okhai Ojeikere, todos ellos se han beneficiado de destacadas exposiciones individuales organizadas por la Fondation Cartier.

Asimismo, diversas exposiciones colectivas han permitido presentar obras de numerosos artistas africanos, como los dibujos del marfileño Frédéric Bruly Bouabré en las muestras “Azur” (1993) y “Comme un oiseau” (1996); las pinturas de Mode Muntu en “By Night” (1996); los cuadros de Moke en “Un art populaire” (2001); una excepcional serie de esculturas vudú de Benín en la exposición “Vodun: African Voodoo” (2011); o, más recientemente, la vitalidad de la escena artística de la República Democrática del Congo en la muestra “Beauté Congo – 1925-2015 – Congo Kitoko” (2015). La Colección de la Fondation Cartier comprende numerosas obras de estos excepcionales artistas, lo que atestigua su profundo interés por el arte africano contemporáneo.

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