Turismo

Descubriendo Mallorca: ¿por dónde empezar?

2026-08-26 48 Vistas

La isla de Rafa Nadal que ofrece mucho más que tenis de alto nivel

Un año más, las Islas Baleares figuran entre los destinos de España preferidos por los viajeros. De entre sus cinco islas principales, hay una que nunca falta en la lista: Mallorca. Con más de un kilómetro y medio de costa, es la más grande y poblada de las Baleares. Su clima suave durante todo el año, con temperaturas agradables incluso en invierno; su gastronomía, con platos para relamerse como el arròs brut (arroz sucio), y las actividades acuáticas que se hacen allí en los meses de calor (paseos en kayak, buceo...) son algunos de sus atractivos más destacables.

Asimismo, Mallorca cuenta con un legado histórico importante. Por ella, han pasado fenicios, romanos, musulmanes... De hecho, junto con Menorca, es la cuna de la cultura talayótica, de la que se conservan ejemplos arquitectónicos o escultóricos como los Toros de Costitx, realizados en bronce y que, a pesar de estar expuestos en el Museo Arqueológico de Madrid, proceden del Santuario del Predio de Son Corró. Aquí, en este punto visitable de la isla, se alza un conjunto de estatuas monumentales fechadas antes de Cristo.

Otro enclave que también merece la pena visitar son las cuevas del Drach, en el municipio de Manacor, con sus estalactitas y estalagmitas. Por otra parte, los viajeros menos intrépidos pueden hacer, en su lugar, un recorrido turístico por los principales monumentos de Mallorca. El Palacio Real de La Almudaina es uno de esos edificios emblemáticos que hay que descubrir, pues es la residencia oficial de SS. MM. los Reyes en sus visitas oficiales a la isla.

Enseguida vemos más planes para descubrir Mallorca y cómo llegar y moverse por la zona.

Mallorca se disfruta más en buena compañía

Para llegar a Mallorca, hay dos opciones: aterrizar en avión o desembarcar en el puerto.

El único aeropuerto de la isla con vuelos comerciales, es decir, que admite pasajeros, es el Aeropuerto de Son Sant Joan, que se encuentra en Palma: capital de Mallorca y de las Islas Baleares en general, así como una de las ciudades más pobladas de todo el país (ocupa el octavo puesto en el top diez).

Dicho esto, la alternativa a llegar por aire es hacerlo por mar. Para ello, cada día, parten y arriban varios ferries. Algunos atracan en Alcúdia, donde hay un muelle comercial, y otros, en la estación marítima de Palma.

Palma, la ciudad por excelencia

Quizás, aprovechando que Palma es destino tanto de aviones como de ferris, podríamos empezar nuestro viaje por aquí. Una buena propuesta es realizar alguno de los recorridos turísticos que ofrece Mallorca Premium Tours, cuyos profesionales llevan más de diez años organizando itinerarios guiados por Palma y toda la isla, en algunos casos con transporte privado incluido.

La cercanía y la especialización de sus guías turísticos, debidamente acreditados y especialistas en Historia Antigua de las Baleares por la Universitat de les Illes Balears, garantizan una experiencia dinámica y sumamente enriquecedora. El tour de misterios y leyendas de Palma permite, por ejemplo, ahondar en las curiosidades que envuelven a esta ciudad, donde los turistas encontrarán la Basílica de Santa María de Mallorca, con casi ocho siglos de historia a sus espaldas y una restauración a cargo de Antoni Gaudí.

Otro monumento a descubrir es el Castillo de Bellver, cuya planta circular lo convierte en uno de los pocos ejemplos mundiales de construcciones de su tipo con esta forma. Estos castillos redondos son toda una rareza y el de Palma, sin duda, es de los más icónicos y representativos.

Valldemossa y su esencia morisca

Por supuesto, aparte de Palma, hay otras zonas de la isla que hay que conocer.Situada en la comarca de la Sierra de Tramontana, Valldemossa se levanta con orgullo sobre calles empedradas que nos trasladan hasta la época medieval, cuando era una alquería musulmana en plena naturaleza. Entre sus puntos de interés, está el Museo Frédéric Chopin y George Sand. En verdad, se trata de una celda donde se alojaron el compositor Chopin y la novelista Amantine Aurore, más conocida por su pseudónimo masculino.Esta estancia se abrió al público por primera vez en 1932 y, desde entonces, se puede visitar en la Real Cartuja de Valldemossa, un conjunto de edificios monumentales en los que se organizan recitales de piano y en los que se exponen importantes colecciones de pintura y grabados en un entorno que ha servido como calabozo, refugio durante la peste y cementerio de monjes.

Sóller y su puerto

En pleno valle, distinguimos Sóller, un acogedor pueblecito al que se puede llegar en coche, autobús o tren. Es un municipio de inmigrantes y emigrados. Por aquí, han pasado civilizaciones prerrománicas y árabes. También ha habido catalanes y, como todos ellos, la población oriunda de Sóller ha recorrido mundo. En el siglo XIX, muchos de sus habitantes hicieron las maletas rumbo a América y a otras partes de Europa. La industria textil y el comercio enriquecieron, durante este periodo, la localidad. Actualmente, Sóller ofrece rutas de senderismo por campos destinados antiguamente al cultivo y a la producción de aceite y miel.

Durante todo el año, se organizan también ferias y mercadillos de artesanía y productos de la huerta, como la Fira de la Taronja de la Vall de Sóller o les Jornades de la Gamba o del Bolet, cuando los visitantes pueden degustar platos cocinados con marisco y setas, respectivamente.

En temporada alta, hay excursiones en barco por Cala Tuent y Sa Calobra. Durante el resto del tiempo (y también en verano), se pueden visitar monumentos como la iglesia de Sant Bartomeu, en plena Plaça de sa Constitució, o la antigua estación de ferrocarril de Sóller, que aún hoy sigue funcionando. En esta estación, el turista puede montarse en uno de los trenes y tranvías que la compañía que la dirige hoy día aún conserva. Estos trenes y tranvías de madera con más de un siglo de historia circulan por una sola vía. El trayecto en ellos pasa por puntos como el mirador Pujol d'en Banya.

Saborear Mallorca en Palma, Valldemossa y Sóller

Tras el trayecto en tren desde Sóller o después de un tour guiado por Valldemossa o Palma, el apetito se abre. Es entonces un buen momento para dejarse caer por alguno de los restaurantes de Port de Sóller y degustar platos con productos frescos y locales como el tartar de gamba roja de Sóller o el bacalao gratinado con salsa alioli. Otra opción es probar el tumbet mallorquín, que se prepara con berenjenas y tomates en su punto, o el llom amb col en Valldemossa o Palma, para reponer fuerzas rápidamente. Como broche final, sugerimos postres como la coca de patata, cuyo origen se vincula a Valdemossa, y los robiols, unos pastelitos dulces que se rellenan de requesón, mermelada, cabello de ángel o chocolate y que, evidentemente, están para chuparse los dedos.