Educación

Bilingüismo: conservar la lengua materna y abrirse a nuevos idiomas en Happy DOM

2026-09-23 76 Vistas

A muchos padres cuyos hijos crecen en España en un entorno multilingüe les surgen las mismas dudas: ¿puede un niño confundirse entre varios idiomas?, ¿es importante mantener la lengua materna?, ¿cuándo conviene introducir el español de forma más intensa?, ¿cuándo sumar otro idioma? y ¿cómo distinguir entre el ritmo individual de desarrollo del lenguaje y una situación en la que conviene consultar a un especialista?

Daria Mozharova, profesora y especialista en desarrollo del lenguaje en Happy DOM, habla sobre bilingüismo, adaptación respetuosa y sobre por qué el lenguaje infantil es mucho más que vocabulario y una buena pronunciación.

Nombrar, comparar, explicar, elegir… detrás de un juego sencillo hay todo un trabajo de desarrollo del lenguaje.

Algunos padres en España temen que mantener la lengua materna en la escuela infantil pueda dificultar el aprendizaje del español o la futura adaptación al colegio. ¿Hasta qué punto está justificado este miedo?

En mi opinión, es un temor bastante exagerado. Si un niño vive en España, el español acaba formando parte de su vida de manera natural: a través del entorno, los amigos, los juegos en los parques, las actividades y, más adelante, la escuela. En cambio, la lengua materna sí puede ir perdiendo fuerza si no se mantiene de forma consciente dentro de la familia.

Tener una buena base en la primera lengua no dificulta el aprendizaje de una segunda; al contrario, puede convertirse en un apoyo importante. El niño ya sabe expresar ideas, hacer preguntas, construir frases y mantener una conversación. Después, esas habilidades pueden trasladarse también a otros idiomas, como el español, el inglés, el francés u otros.

Por eso, más que contar cuántas horas pasa el niño con cada idioma, conviene fijarse en la calidad de la comunicación, en lo natural que resulta el entorno lingüístico y en cómo se siente emocionalmente.

El lenguaje no se desarrolla solo durante las actividades dirigidas: también está presente en el juego, el movimiento, el diálogo y los descubrimientos compartidos.

¿Qué error cometen con más frecuencia los padres cuando quieren ayudar a su hijo a hablar antes, aprender mejor o adaptarse con más facilidad?

Probablemente, el error más frecuente es querer acelerar algo que necesita tiempo. Corregir cada palabra, pedir constantemente que repita "bien", compararlo con otros niños o llenar su agenda de actividades puede acabar convirtiendo la comunicación en una obligación más. Y el lenguaje se desarrolla mejor cuando al niño le apetece hablar.

Por eso, yo siempre apuesto por cosas sencillas: hablar, leer juntos, comentar cómo ha ido el día, hacer preguntas de verdad, jugar, cantar, bromear. Crear situaciones en las que el niño necesite comunicarse de forma natural.

Y añadiría un consejo para las familias bilingües: no tengáis miedo de mantener la lengua materna. No impide que el niño aprenda español ni otros idiomas. Es un vínculo con la familia y con la cultura, forma parte de su identidad y, con el tiempo, puede convertirse también en un recurso lingüístico muy valioso.

En grupo, el niño no solo aprende palabras: también aprende a escuchar a los demás, esperar su turno, llegar a acuerdos y formar parte de un espacio compartido.

"Es perezoso para hablar", "ya hablará", "los chicos empiezan más tarde"… ¿Dónde está el límite entre un ritmo individual de desarrollo y una situación en la que conviene pedir una valoración?

Cada niño se desarrolla a su ritmo, por eso es normal que existan ciertas diferencias. Pero si algo preocupa de verdad a la familia, yo no recomendaría esperar durante años pensando que necesariamente se resolverá solo.

Conviene prestar atención si al niño le cuesta comprender lo que se le dice, utiliza muy pocas palabras o frases, apenas intenta comunicarse, pierde habilidades que ya había adquirido o presenta dificultades claras en la interacción con los demás.

Y es importante recordar que el bilingüismo, por sí solo, no explica cualquier dificultad relacionada con el lenguaje. Si existen dudas, una valoración profesional puede ayudar a distinguir qué forma parte del desarrollo individual y qué necesita un seguimiento más específico.

La creatividad ayuda a hablar de colores, formas, deseos, ideas y resultados, sin que el niño sienta que está “en clase”.

Muchos padres creen que desarrollar el lenguaje significa, sobre todo, pronunciar bien y tener un vocabulario amplio. ¿Qué significa realmente tener un lenguaje bien desarrollado?

Es mucho más que eso. Un lenguaje bien desarrollado implica ser capaz de comprender a otra persona, expresar una idea, contar lo que ha sucedido, explicar cómo uno se siente, hacer preguntas o llegar a acuerdos.

Para mí, una señal importante es que el niño utilice el lenguaje no solo para nombrar objetos, sino como una verdadera herramienta de comunicación y pensamiento. Puede mantener una conversación, contar una historia de forma ordenada, explicar por qué ha ocurrido algo o sacar una conclusión.

Por supuesto, la pronunciación y el vocabulario también son importantes. Pero son solo una parte de un sistema mucho más amplio.

Las actuaciones, los juegos y las experiencias llenas de emoción ofrecen a los niños oportunidades naturales para hablar, escuchar e interactuar con los demás.

¿Se puede detectar a través del lenguaje y del comportamiento que un niño no se siente emocionalmente cómodo?

A veces sí, y suele notarse a través de cambios en su forma de comunicarse. Un niño que normalmente habla mucho puede volverse más callado, mostrar menos iniciativa, evitar el contacto, llorar más o estar más irritable.

En los niños bilingües, además, la actividad verbal puede disminuir temporalmente durante periodos de adaptación intensa. Y eso no significa necesariamente que exista un problema con el lenguaje.

La ventaja del educador es que ve al niño cada día dentro del grupo y puede detectar cambios que quizá en casa todavía pasan desapercibidos: deja de participar en los juegos, se relaciona menos con otros niños o cambia de forma repentina su manera habitual de comportarse.

Pero para interpretar bien estas señales es fundamental hacerlo junto con la familia. Por eso, la comunicación constante entre profesores y padres es tan importante.

El lenguaje se desarrolla de forma más natural cuando el niño lo necesita para comunicarse en ese preciso momento.

Lleva muchos años trabajando con niños bilingües. ¿Qué ayuda realmente a aprender una segunda lengua con más facilidad: una inmersión completa desde pequeños o una base sólida en la lengua materna?

Yo no plantearía una cosa frente a la otra. Para mí, lo primero siempre es la seguridad emocional del niño y sus ganas de comunicarse.

El lenguaje se desarrolla a través del contacto real: el juego, las preguntas, las historias, las experiencias compartidas y la confianza. Al mismo tiempo, contar con una buena base en la lengua materna ayuda mucho. Si el niño sabe comprender, construir frases y expresar lo que piensa, le resultará más fácil desarrollar esas mismas habilidades en otro idioma.

La inmersión total también puede funcionar, pero solo si el niño se siente cómodo. Si el nuevo entorno lingüístico se convierte en una fuente constante de estrés, el aprendizaje deja de producirse de una forma tan natural. Por eso, creo en una incorporación progresiva y respetuosa con el ritmo de cada niño.

La mesa compartida también es un espacio donde se desarrollan el lenguaje, las habilidades sociales y la comunicación de forma natural.

Si tuviera que elegir por primera vez una escuela infantil para su propio hijo, ¿en qué se fijaría primero?

Sin duda, no en la cantidad de actividades ni en lo bonitas que sean las instalaciones. Me fijaría en cómo hablan los adultos con los niños. ¿Los escuchan de verdad? ¿Respetan sus emociones? ¿Puede el niño decir "no quiero", hacer una pregunta o tomar la iniciativa?

También me parece fundamental que tenga tiempo suficiente para jugar libremente, moverse, relacionarse y descubrir cosas por sí mismo. Porque una escuela infantil no es solo un lugar donde el niño aprende contenidos. Es una parte muy importante de su vida cotidiana.

Para mí, una buena escuela infantil es un lugar donde el niño se siente tranquilo y sabe que allí lo aceptan, lo escuchan y lo respetan.

Happy DOM es un equipo. Detrás de nuestro entorno multilingüe hay adultos que ayudan a los niños a mantener sus raíces y a abrirse con confianza a todo lo nuevo.

En Happy DOM no entendemos la lengua materna y la integración como dos cosas opuestas. Al contrario, creamos un entorno multilingüe en el que el niño mantiene el vínculo con su idioma y su cultura mientras se abre de forma natural a nuevas lenguas. Porque el bilingüismo no es un obstáculo, sino un recurso que puede ayudarle a aprender otros idiomas con más confianza y a desenvolverse con mayor naturalidad en un mundo multilingüe.

Si compartes esta forma de entender la infancia y el aprendizaje, estaremos encantados de conocerte y contarte más sobre Happy DOM.

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